Las cifras no mienten: al cierre de 2025, el segmento ABC1 registró el mayor crecimiento anual en el número de morosos entre todos los grupos socioeconómicos, con un alza de 3,2%, superando a las personas con deudas impagas. ¿Sorprendente? Más bien era esperable.

Vamos por partes.

El 51° Informe de Deuda Morosa de la USS y Equifax reveló que casi 4 millones de chilenos cerraron 2025 con compromisos impagos, revirtiendo dos años consecutivos de mejora. Pero lo que llama la atención es que el segmento de mayores ingresos ya venía mostrando señales de alarma: a fines de 2024, fue el único grupo socioeconómico que aumentó su número de morosos.

La mora promedio del ABC1 supera los $4,8 millones, muy por encima de cualquier otro segmento. ¿Por qué? Porque accede a montos de crédito significativamente mayores: hipotecarios más abultados, líneas de crédito más amplias, tarjetas con cupos más altos. Cuando el escenario económico se complica, esos compromisos pesan.

Y el escenario sí se complicó. Las tasas de interés se mantuvieron elevadas durante un período prolongado, encareciendo las cuotas de créditos hipotecarios y de consumo. A esto se sumó un desempleo que cerró noviembre de 2025 en 8,4%, afectando incluso a profesionales y cargos ejecutivos que históricamente se consideraban «blindados» frente a la cesantía.

Hay otro factor que no se discute lo suficiente: el sobreendeudamiento silencioso. Muchas familias de altos ingresos mantienen múltiples compromisos financieros simultáneos — dividendos, créditos automotrices, tarjetas, seguros — que individualmente parecen manejables, pero en conjunto generan una carga financiera que supera los márgenes de holgura. Cuando un ingreso variable baja o un gasto imprevisto aparece, la cadena se rompe.

¿Qué significa esto para el mercado inmobiliario?

Primero, que estamos viendo un cambio en el perfil del arrendatario moroso. Ya no se trata exclusivamente de segmentos vulnerables. Propietarios que arriendan sus departamentos a familias ABC1 también están enfrentando atrasos en los pagos.

Segundo, que la administración profesional de propiedades dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Contar con procesos rigurosos de evaluación de arrendatarios, contratos bien estructurados y gestión activa de cobranza es lo que marca la diferencia entre un arriendo rentable y un dolor de cabeza.

La morosidad no discrimina por nivel socioeconómico. Discrimina por nivel de preparación.


📊 Fuentes: 51° Informe de Deuda Morosa USS-Equifax (Q4 2025), Publimetro, BioBioChile, La Tercera.

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